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Afilao de navajas.






Las navajas o cuchillos nos ofrecen varias posibilidades que hacen que sean una herramienta muy adecuada a la hora de raspar, desgastar, “lijar” o como se le conoce en otros instrumentos “perfilar” una payuela para darle la forma final a las palas.

Como ventajas más destacadas, frente al lijado, raspado… con lija, se podría mencionar la facilidad del raspado en zonas muy determinadas y la más importante, la visualización de lo que se está haciendo. Por otro lado las navajas requieren de un afilado cada cierto tiempo para que su resultado sea óptimo, y requieren de una práctica para su uso, a fin de evitar escalones, rayas o raspados muy profundos.

Tratamos aquí, una de estos inconvenientes, el afilado, que a mi juicio es el que necesita más ayuda para llegar a buen puerto.
Hay que decir que una navaja bien afilada nos dará mejores resultados en la payuela que una que no lo este, esto se debe a que una navaja mal afilada requerirá mas presión sobre las palas para que actúe, aplastando así las fibras y matriz de la pala.


Notas Previas.


Para obtener buenos resultados, además de práctica, dos cosas nos determinan el éxito: El acero de la navaja y la o las piedras de afilar que utilicemos.
Dar una explicación completa sobre estos dos temas sería extenso, complicado y “pesado” para el lector, así que se comentarán ligeramente para que se tenga una noción muy básica del tema. Se incluyen al final del documento enlaces para estos temas y otros relacionados con este artículo.

En el caso del acero, el contenido en carbono, los aleantes que pueda llevar y los distintos tratamientos térmicos que se le apliquen nos llevan a los distintos aceros que se pueden fabricar. Según estas variables se obtienen las diferentes microestructuras de los aceros que básicamente están formadas por granos de diferentes compuestos.
Estos granos según el acero, tendrán una distribución, un tamaño y forma diferente. Algo similar pasa con las piedras de afilar, pues las hay de diferentes tamaños de grano y material.
Según estas ligeras nociones, algo básico que no se nos puede pasar son los tamaños de grano respectivos del acero y la piedra.
Imaginemos que los granos de un acero son cubos de 1 centímetro de lado, (estás medidas no tienen nada que ver con la realidad donde los granos son microscópicos, tampoco la forma aquí expuesta, cubos, es real ), y que daríamos por bueno el conseguir que el corte de la navaja fuera de 1 milímetro de espesor. Ahora tenemos una piedra donde los granos son cubos de 5 centímetros de lado. Si nos ponemos a afilar el acero en dicha piedra con el fin de conseguir el mencionado milímetro de espesor, está claro que sería prácticamente imposible ya que la piedra nos desgastaría los granos del acero a marchas forzadas.
Si por el contrario cambiamos la piedra por otra que tenga granos de medio milímetro de lado, podremos estar toda una vida para desgastar el grano de 1 centímetro hasta el milímetro requerido.
Viendo estos dos casos extremos, se aprecia que para este acero una piedra de parecido grano al principio y luego una más fina para rematar nos llevarían adecuadamente al milímetro pedido. Asimismo si el acero tiene los granos de un tamaño próximo al del corte, para este ejemplo un milímetro, la operación se facilita en gran medida.
También esta explicación, nos ayuda a deducir que una navaja que tenga los granos de los diferentes compuestos de tamaño y forma parecidos y asimismo una distribución de los granos homogénea será la adecuada para nuestro propósito.



Después de estos detalles sobre el acero y piedras, nos surgen algunas preguntas como: ¿Qué navaja y que piedra compro?, ¿Tengo una buena navaja?, ¿Tengo la piedra adecuada para mi navaja?.

Hay que decir que el mayor inconveniente lo dan las navajas, ya que cuando compramos una no tenemos ni idea de que estructura tiene, lo único que nos ayuda es probar esa navaja, recurrir a marcas conocidas o nuestra propia experiencia.
Aunque parezca una cosa extraña, ya que el desconocimiento sobre payuelas es bastante amplio, existen navajas especiales hechas exclusivamente para payuelas, ya que existen mas instrumentos que usan dobles lengüetas (payuelas) como el fagot y el oboe.
El problema de estas marcas es que no las suelen tener en las tiendas de música, al menos dentro de Asturias, con lo que ya es un inconveniente, sin embargo en Internet no tendrás problemas por encontrarlas y pedirlas.( buscar “reed knives” en el google). Un detalle de estas navajas específicas, sobre todo las buenas, es su precio, puesto que puede llegar a los 60€.

Personalmente no he probado ninguna de estas marcas, con lo que no puedo recomendar ni decir nada al respecto, sin embargo tampoco las hecho en falta ya que hay otras navajas al alcance de todos y que dan muy buenos resultados.

Empezamos con las de Taramundi, éstas navajas tienen el problema de que no son iguales, ya que cada artesano trata el acero a su manera. Sin embargo en general todas suelen cumplir bien su misión.
Hay que mencionar que hoy en día el turismo y demás hacen que la especulación aparezca y no sea tan fácil comprar una buena navaja y nos quieran vender cualquier cosa que no se sabe donde está hecha ni que acero trae.
Dejamos de cargo de cada uno el que se busque la vida para conseguir una Taramundi auténtica. Estas navajas tienen un fácil afilado, pero hay que tratarlas con cuidado pues el corte es bastante frágil. También se debe tener en cuenta la oxidación pues nos puede deteriorar el corte. Según tengo entendido hay un artesano que hace navajas para payuelas pero no he podido conseguir ninguna de momento.

Otras navajas que también dan buenos resultados son las portuguesas “Palaçoulo”, tienen un afilado también sencillo, el acero es mas blando que las de Taramundi y se nos puede doblar el corte, pero una vez afilada trabaja muy bien. Otra cosa de estas últimas es que son inoxidables.

Por ultimo y dentro de estás navajas más al alcance de todos, están las francesas “opinel”.
Hay que decir que con respecto a las especializadas, éstas son mucho más baratas.
Como recomendación se debería de descartar aquellas navajas que se les hayan hecho templados subcero, que suelen traer “ice hardening”, o templadas al laser que si bien es verdad que cortan muy bien necesitan afilados especiales pues son aceros muy duros.





Las piedras de afilar también son otro mundo, aunque este un poco más tangible, ya que cuando compras una, mismamente por el tacto y vista ya sabes si es de grano fino etc. Lo más recomendable es tener una de grano semifino a grueso y otra fina para rematar el corte.
Si no se tiene ni idea, hay que fiarse un poco del que nos la venda. En ferreterías y cuchillerías podemos comprar la semifina y las finas hay que ir a sitios especializados, ya sean algunas cuchillerías buenas, o en sitios que vendan accesorios para relojerías, ya que los relojeros suelen usar piedras muy finas para pulir ejes y demás.
De nuevo, te puedes informar en Internet de lo que hay, marcas y demás( buscar “sharpening Stones” en el google”). En los sitios de la red donde venden navajas para payuelas tienes también piedras de afilar.

Pincha para ver algunas navajas y piedras y sus respectivos comentarios.